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Recetas con precio real · actualizado 2026-09-14

Garbanzos con espinacas a la sevillana

1,12 € / ración 45 min fácil400 kcal/ración

Pablo Ruiz QuinteroEscrita por Pablo Ruiz Quintero, fundador de RadarSuper — precios verificados contra 1.753.080 observaciones de los últimos 30 días.Cómo lo calculamos

Garbanzos con espinacas a la sevillana — plato terminado

✦ Imágenes generadas con IA: los envases reproducen los productos reales de la receta.

La receta en 1 minuto

Los tres gestos clave y la compra, narrados sobre las imágenes de la receta — ideal con las manos ocupadas. Voz generada con IA.

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En esta receta
  1. La compra, calculada
  2. Histórico del precio
  3. Preparación por fases
  4. Dónde está el dinero
  5. La guía del plato
  6. Recomendaciones
  7. Variaciones y conservación
  8. Preguntas frecuentes
  9. Cómo se calcula
  10. Comentarios

El potaje de vigilia sevillano resuelto en media hora larga: garbanzos pedrosillanos ya cocidos, espinacas que se deshacen en el sofrito y un majado de pan y especias que espesa sin nata ni harinas. Con lista de la compra, temporizadores y el porqué de cada gesto.

Antes de encender el fuego: la compra

Cada ingrediente es un producto real con su precio de hoy. Cambia las raciones y marca lo que ya tienes: lo que te falta se calcula solo.

La compra, calculada
4 raciones
  • Garbanzo cocido Pedrosillano (Hacendado)

    2 botes de 570 g (escurridos, unos 800 g) · Los pedrosillanos son pequeños, mantecosos y con piel fina: se deshacen menos al remover que un garbanzo grande. Escúrrelos y enjuágalos bajo el grifo para quitarles el líquido de conserva, que enturbia el caldo.

    1,80 €

    formato 0,90 €

  • Espinacas cortadas y lavadas

    1 bolsa de 300 g · La bolsa ya cortada y lavada es la mejor compra de esta receta: ahorra el secado y el troceado, y la espinaca suelta mucha agua, así que 300 g se quedan en un puñado generoso tras el sofrito.

    1,30 €

    formato 1,30 €

  • Cebollas

    1 cebolla grande · Una cebolla dulce o de Figueres pocha antes y sin amargar. Si la tienes ya algo pasada, mejor para este plato: más azúcar, más color.

    0,43 €

    formato 1,70 €

  • Aceite de oliva virgen extra (Hacendado)

    3 cucharadas · Para el sofrito y para freír el pan del majado. El virgen extra de marca propia rinde igual y en este plato el aceite no se esconde: se nota.

    0,20 €

    formato 4,45 €

  • Caldo de verduras (Hacendado)

    500 ml (medio litro) · El caldo sustituye al agua de cocer los garbanzos y da fondo al guiso en minutos. Si lo tienes casero congelado, mejor; si no, uno de brick bajo en sal funciona perfectamente.

    0,48 €

    formato 0,95 €

  • Vinagre de Jerez reserva (Hacendado)

    1 cucharada · El toque sevillano de verdad: un chorrito al final, fuera del fuego, levanta el plato entero. No lo sustituyas por vinagre de vino blanco corriente si puedes evitarlo.

    0,13 €

    formato 2,15 €

  • Tomate frito (Hacendado)

    2 cucharadas · Solo dos cucharadas: aquí el tomate no es el protagonista, es el que da color y un fondo dulce al sofrito. El de frasco lleva más tomate y menos agua que el de brik.

    0,15 €

    formato 0,95 €

Este guiso consume4,49 €

Ticket si lo compras todo12,40 €

Marca lo que ya tienes en casa y el ticket se recalcula. El ticket usa el precio del formato entero — en el súper no venden 320 g de pasta.

Lo que ha costado este guiso, semana a semana

Entre 4,47 € y 4,57 € en las últimas 10 semanas.

Calculado con los precios que RadarSuper observa a diario en el súper. Ningún recetario puede enseñarte esto.

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La preparación, fase a fase

Fase 1 · El sofrito: donde se decide el color del guiso

Este potaje no lleva hueso ni embutido, así que todo su sabor sale del sofrito. La cebolla tiene que pocharse despacio hasta quedar dorada y dulce: si la sofríes a fuego fuerte se tuesta por fuera y amarga el caldo. El tomate frito entra después, solo dos cucharadas, para dar color y redondear la acidez de la espinaca.

Pocha la cebolla

Pocha la cebolla

Pica la cebolla en brunoise fina y ponla en una cazuela ancha con las 3 cucharadas de aceite, a fuego medio-bajo. Remueve cada dos o tres minutos y no la dejes coger color negro: la buscas transparente primero y dorada después, unos 10 minutos. Si se agarra, un chorrito de agua la rescata sin cambiar el sabor.

Añade el tomate frito

Añade el tomate frito

Sube un punto el fuego, echa las 2 cucharadas de tomate frito y remueve un minuto: el tomate pierde el sabor a conserva y se integra con el dulzor de la cebolla. Es el momento de salar ligeramente, porque la espinaca que entra después va a pedir sal.

Fase 2 · Las espinacas: que suelten el agua y se integren

La espinaca es un 90 % agua y ese agua hay que evaporarla, no dejarla hervir dentro del guiso. Por eso entra antes que el caldo y se sofríe hasta que pierde volumen y se oscurece: así concentra su sabor y no aguó el potaje. Si la añades directa al caldo, el resultado sabe a verdura hervida y el guiso queda caldoso y soso.

Sofríe las espinacas

Sofríe las espinacas

Echa las espinacas de golpe, aunque parezca que no caben: en dos minutos bajan a la mitad. Remueve y déjalas a fuego medio hasta que suelten su agua y esta se evapore casi del todo, unos 6-7 minutos. Verás que el color pasa de verde brillante a un verde oscuro apagado: ese es el punto.

Fase 3 · El majado y el acabado sevillano

El truco de las abuelas sevillanas para espesar sin harina ni nata es un majado de pan frito, ajo y especias que se diluye en el caldo. El pan frito aporta cuerpo y un fondo tostado que liga el garbanzo con la espinaca. Y el vinagre de Jerez entra al final, con el fuego apagado: si lo cueces, pierde el aroma y solo deja acidez.

Prepara el majado

Prepara el majado

En una sartén pequeña con un chorrito de aceite, fríe un diente de ajo laminado y un trozo de pan duro hasta que el pan esté dorado por los dos lados. Sácalo a un mortero con una pizca de comino y otra de pimentón, y maja hasta obtener una pasta. Dilúyela con dos cucharadas del caldo caliente antes de echarla a la cazuela: así no se forman grumos.

Cuece todo junto

Cuece todo junto

Añade los garbanzos escurridos y los 500 ml de caldo. Lleva a ebullición suave y deja cocer 8 minutos destapado, removiendo con cuchara de madera y sin machacar el garbanzo. El majado espesa el caldo y el pedrosillano absorbe sabor sin deshacerse.

Vinagre, reposo y plato

Vinagre, reposo y plato

Apaga el fuego, añade la cucharada de vinagre de Jerez, remueve y tapa la cazuela. Cinco minutos de reposo antes de servir: el guiso se asienta, el vinagre se integra y el caldo liga. Sirve en cazuela de barro, con un chorrito de aceite crudo por encima si te gusta.

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Dónde está el dinero de este plato

El garbanzo cocido es la palanca del plato

Cocer garbanzo seco en casa es más barato por ración, pero cuesta hora y media de gas y una noche de remojo. El bote de pedrosillano resuelve el plato en media hora y, en la cuenta final, la diferencia por ración es pequeña: si tu tiempo vale algo, el bote gana. Si haces acopio cuando hay oferta de legumbres cocidas, el ahorro se multiplica porque aguantan meses en la despensa.

La espinaca congelada, aliada de invierno

Fuera de temporada, la bolsa de espinaca fresca ya cortada sube de precio. La congelada en porciones cuesta bastante menos, ya viene escaldada y suelta menos agua al sofrito: se echa directamente a la cazuela y se salta el paso de evaporar. El plato sale igual de bueno y más barato.

El majado recicla el pan duro

Este plato espesa con pan del día anterior, no con nata ni con harina: es ahorro y tradición a la vez. Guarda los mendrugos en una bolsa en el congelador y tendrás el espesante del potaje siempre a mano, sin comprar nada extra. El comino y el pimentón de marca propia cuestan céntimos por uso y duran meses.

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El potaje sevillano de todos los días

Los garbanzos con espinacas son el potaje de vigilia por excelencia en Sevilla y su provincia, el plato que se cocinaba los viernes y en Cuaresma porque no lleva carne ni embutido. Su genialidad es la misma que la de los grandes platos humildes: con garbanzo, una verdura de hoja y un majado de pan se construye un guiso con fondo, cuerpo y carácter. No necesita hueso, ni chorizo, ni caldo de cocido para saber a algo.

La versión moderna que proponemos aquí se apoya en el garbanzo cocido de bote para que quepa en un día de diario, pero mantiene intactos los tres gestos que hacen que sepa a sevillano de verdad: pochar la cebolla sin prisa, sofreír la espinaca hasta evaporar su agua y terminar con un majado de pan y un chorrito de vinagre de Jerez fuera del fuego. Los tres están explicados arriba con su porqué.

Es un plato que se cocina en cualquier época del año, pero brilla especialmente en invierno, cuando apetece cuchara y la espinaca está en su mejor momento. También es una forma excelente de meter legumbre y verdura en la misma ración sin que el plato se sienta «de dieta»: el majado y el aceite lo redondean y lo hacen contundente sin ser pesado.

Un plato de legumbre para la semana y el táper

Como casi todos los guisos de cuchara, este mejora al día siguiente. El garbanzo absorbe el caldo y el majado durante la noche y el plato gana en profundidad, así que cocinar el doble y guardar la mitad es una decisión inteligente, no una rendición. Aguanta tres días en nevera y congela bien, lo que lo convierte en un candidato perfecto para la fiambrera del trabajo.

Nutricionalmente es un plato redondo: la legumbre aporta proteína vegetal y fibra, la espinaca suma hierro y vitaminas, y el majado añade energía en forma de hidratos. No necesita acompañamiento, pero una ensalada verde aliñada con aceite y vinagre lo equilibra y suma frescor por muy poco dinero. Si lo sirves como plato único, una ración generosa con buen pan es comida completa.

En cuanto al coste, es de los platos más económicos que se pueden cocinar: legumbre de bote, verdura de hoja, cebolla, aceite y un poco de pan duro. La palanca de ahorro principal está en la espinaca —fresca en temporada, congelada fuera de ella— y en aprovechar ofertas de legumbres cocidas para la despensa. El cálculo vivo de la ración está arriba, con los precios reales que RadarSuper observa a diario.

Las recomendaciones del equipo

Criterio aplicado, ingrediente a ingrediente — de quien compara estos productos y sus precios cada día.

El garbanzo: pedrosillano de bote, sin complejos

El pedrosillano es pequeño y mantecoso, y aguanta el guiso sin deshacerse. El de bote ya viene cocido y en su punto de sal: escúrrelo y enjuágalo para quitarle el líquido de conserva, que enturbia el caldo. Si encuentras garbanzo seco pedrosillano a buen precio, cocerlo en casa es el upgrade de fin de semana.

La espinaca: fresca ya cortada o congelada, según temporada

La bolsa de espinaca cortada y lavada ahorra tiempo real y no se desperdicia nada. En invierno, cuando está de temporada, es la opción natural; fuera de ella, la congelada en porciones cuesta menos, ya viene escaldada y suelta menos agua en el sofrito. Cualquiera de las dos funciona.

La cebolla: dulce y bien picada

Una cebolla grande y dulce es la base del sofrito. Pícala fina y pochala sin prisa: si tienes prisa, media cucharadita de sal acelera que suelte el agua y caramelice antes. No la sustituyas por cebolla en polvo: en un plato sin carne, la cebolla fresca es la mitad del sabor.

El aceite: virgen extra también para freír el pan

El plato lleva aceite en el sofrito y en el majado, y en ambos se nota. Usa virgen extra de marca propia: rinde igual y en un guiso donde el aceite no se esconde, la diferencia con un refinado se percibe. La garrafa grande abarata el litro si cocinas a diario.

El caldo: de brick bajo en sal o casero congelado

El caldo de verduras da fondo al guiso en minutos y sustituye al agua de cocer el garbanzo. Si lo tienes casero congelado, úsalo; si no, uno de brick bajo en sal funciona perfectamente y te deja controlar el punto final. No uses pastilla sin probar antes: puede salar el plato de más.

El vinagre de Jerez: el toque que lo hace sevillano

Una cucharada de vinagre de Jerez reserva al final, con el fuego apagado, es lo que separa este plato de un potaje genérico. No lo sustituyas por vinagre de vino blanco corriente si puedes evitarlo: el de Jerez aporta aroma a madera y un fondo dulce que el otro no tiene. Una botella dura meses y se usa en mil aliños.

El tomate frito: dos cucharadas, no más

Aquí el tomate no es protagonista, solo da color y un fondo dulce al sofrito. Dos cucharadas bastan; si te pasas, el plato vira hacia un guiso de tomate y pierde el carácter de potaje de espinacas. El de frasco suele llevar más tomate y menos agua que el de brik.

Variaciones que funcionan

  • Con bacalao desmigado. Un puñado de migas de bacalao desalado, añadido en los últimos cinco minutos, convierte el potaje en plato único de vigilia. Sube el coste, pero también la categoría: es la versión de Semana Santa.
  • Con chorizo o morcilla. Fuera del calendario de vigilia, un chorizo dulce en rodajas frito con la cebolla da un guiso más contundente. Cambia el plato por completo: de potaje ligero a guiso de cuchara de invierno.
  • En ensalada templada. Escurre bien garbanzos y espinacas, aliña con aceite, vinagre de Jerez y comino, y sirve tibio sobre una base de lechuga. Es la versión de verano del mismo plato, sin caldo y con el doble de vinagre.

Conservación y táper

Este guiso gana de un día para otro: el garbanzo absorbe el caldo y el majado, y el sabor se redondea. Aguanta perfectamente tres días en la nevera en un recipiente hermético, y también congela bien hasta dos meses, aunque la espinaca pierde algo de textura al descongelar. Para recalentar, añade siempre un chorrito de agua o caldo: el garbanzo habrá chupado líquido y el guiso tiende a espesarse de más. Recalienta a fuego suave, removiendo, y añade el vinagre de Jerez al final, ya fuera del fuego, porque el aroma se pierde con la cocción. Si lo llevas de táper, guárdalo con algo más de caldo del que parece necesario: al recalentar en microondas se recupera solo.

Preguntas frecuentes

¿Puedo usar garbanzos cocidos de bote o es mejor cocerlos yo?

Con bote queda un plato perfectamente digno y en media hora. Cocerlos tú da un caldo más sabroso, pero exige remojo de una noche y hora y media de cocción. Para un día de diario, el bote de pedrosillano es la elección sensata; para un domingo con tiempo, el seco gana en matiz.

¿Por qué se echa el vinagre al final y no durante la cocción?

Porque el vinagre de Jerez es aroma, no solo acidez. Si lo cueces, el alcohol y los compuestos aromáticos se evaporan y solo queda un fondo ácido plano. Al añadirlo con el fuego apagado, el plato conserva ese punto sevillano característico que lo distingue de un potaje cualquiera.

¿Qué es exactamente el majado y por qué no usar harina?

El majado es pan frito, ajo y especias machacados en el mortero y diluidos en caldo. Espesa el guiso y aporta un fondo tostado que la harina no da: la harina liga pero no sabe a nada, y en un plato sin carne el sabor del majado es la mitad del resultado. Es la técnica tradicional andaluza para espesar potajes.

¿Se puede hacer sin espinacas o con otra verdura?

Sí. La acelga cortada funciona igual de bien y es más barata en temporada; también las judías verdes troceadas, aunque piden algún minuto más de sofrito. Lo que no conviene es sustituir por verdura de hoja muy acuosa sin sofreírla antes, porque aguaría el caldo.

¿Cuánto aguanta en la nevera y se puede congelar?

Tres días en nevera sin problema, y congela bien hasta dos meses. Al recalentar añade un chorrito de caldo porque el garbanzo habrá absorbido líquido, y reserva el vinagre para el final. Si lo congelas, hazlo en raciones para no descongelar y volver a congelar el mismo guiso.

Cómo se calcula esta receta

58.410

productos de súper con ficha en RadarSuper

1.753.080

precios observados en los últimos 30 días

6 h

frecuencia con la que esta página se recalcula

Estas recetas nacen de una automatización ideada por Pablo Ruiz Quintero, fundador de RadarSuper, y revisada por él antes de publicarse: un sistema de creación de recetas realistas con inteligencia artificial que trabaja sobre la base de datos de RadarSuper y usa únicamente productos reales de supermercado — con sus precios, sus tablas nutricionales y sus envases. La IA compone; los números los calcula nuestro código y la última palabra es siempre humana.

  • · Precios: cada ingrediente apunta a un producto real del catálogo; se usa el último precio observado y se prorratea a los gramos que la receta consume. El «ticket» usa el precio del formato entero, porque es lo que se paga en caja.
  • · Calorías: salen de la tabla nutricional declarada de cada producto usado, escalada a sus gramos — no de una base de datos genérica.
  • · Histórico: el coste semanal del guiso se reconstruye con las observaciones reales de nuestro archivo de precios.
  • · Imágenes: generadas con IA usando como referencia las fotos reales de los envases, y siempre señalizadas. La receta está probada en cocina; las fotos ilustran cada paso.
  • · Independencia: ninguna marca ni cadena paga por aparecer. Los productos se eligen por precio y resultado.

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Pablo Ruiz Quintero, fundador de RadarSuper

Pablo Ruiz QuinteroFundador de RadarSuper

Fundador de RadarSuper, el comparador que observa a diario los precios reales de los supermercados de España, Portugal, Francia y Dinamarca. Pablo ha ideado una automatización revisada de creación de recetas realistas con IA sobre esa base de datos, con productos reales de supermercado — publicada el 2026-09-14, precios actualizados el 2026-09-14.

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