Activa la levadura

Disuelve la levadura fresca en 300 ml de agua tibia (que al tocar la muñeca esté agradable, no caliente) con una pizca de azúcar. Deja reposar 5 minutos: si hace espuma, la levadura está viva y lista.
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Recetas con precio real · actualizado 2026-09-08
Escrita por Pablo Ruiz Quintero, fundador de RadarSuper — precios verificados contra 1.756.862 observaciones de los últimos 30 días.Cómo lo calculamos

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La receta de pizza casera que resuelve la cena entre semana sin esperas eternas: masa directa con levadura fresca, fermentación rápida y los trucos para que el horno casero haga su magia. Con lista de la compra interactiva y temporizadores.
Cada ingrediente es un producto real con su precio de hoy. Cambia las raciones y marca lo que ya tienes: lo que te falta se calcula solo.
500 g · La harina de fuerza tiene más proteína y desarrolla mejor el gluten, clave para una masa elástica.
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25 g (medio cubo) · La levadura fresca se encuentra en la nevera del súper; si usas seca, divide por tres.
0,25 €
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3 cucharadas · Un buen chorro en la masa y otro para engrasar la bandeja.
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1 brik (400 g) · Mejor triturado que frito para controlar la acidez y el punto de sal.
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Queso rallado mozzarella pizza-Roma
1 bolsa (200 g) · La mezcla para pizza ya funde bien; si quieres más sabor, complementa con un queso curado.
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La masa fácil no es la que se amasa media hora, sino la que se trabaja poco y se deja reposar lo justo. Con harina de fuerza y levadura fresca, el gluten se desarrolla solo con el reposo: menos esfuerzo y mejor resultado que amasando como un poseso. El truco está en el agua tibia (ni fría ni hirviendo) para activar la levadura sin matarla.

Disuelve la levadura fresca en 300 ml de agua tibia (que al tocar la muñeca esté agradable, no caliente) con una pizca de azúcar. Deja reposar 5 minutos: si hace espuma, la levadura está viva y lista.

En un bol grande, mezcla la harina con una cucharadita de sal. Haz un hueco, vierte la levadura activada y el aceite. Remueve con una cuchara hasta que se forme una masa pegajosa, luego vuelca sobre la encimera enharinada y amasa 5 minutos, hasta que esté lisa y elástica. Forma una bola, engrasa el bol con aceite, tapa con un paño húmedo y deja levar en un lugar cálido (por ejemplo, cerca del horno encendido) durante 1 hora o hasta que doble su volumen.
Una pizza casera no lleva una capa gruesa de tomate: con dos cucharadas bien extendidas basta. El tomate triturado se escurre un poco para que no suelte agua en el horno, y se sazona con sal, orégano y un hilo de aceite. La mozzarella rallada se reparte al final, en el último momento, para que funda sin volverse gomosa.

Cuando la masa haya doblado, divídela en dos o cuatro bolas (según prefieras pizzas grandes o individuales). En una superficie enharinada, estira cada bola con las manos desde el centro hacia afuera, hasta obtener un disco de medio centímetro de grosor. Si se encoge, deja reposar 5 minutos y sigue.

Coloca los discos en bandejas de horno ligeramente engrasadas con aceite. Mezcla el tomate triturado con una pizca de sal, orégano y un chorrito de aceite. Extiende una capa fina de tomate sobre cada masa, dejando un borde de 1 cm libre. No cargues: menos es más.

Reparte la mozzarella rallada por encima, dejando algunos huecos para que el tomate asome. Hornea en el horno precalentado a 250°C (o lo máximo que alcance) durante 10-12 minutos, hasta que el borde esté dorado y el queso burbujeante. Si tienes piedra para pizza, úsala: el calor directo hace la base crujiente.
El horno casero no es un horno de leña, pero podemos engañarlo: precalentarlo al máximo durante 30 minutos con una bandeja dentro (o una piedra) hace que la base reciba un golpe de calor instantáneo al colocarla. Así la masa sube, se dora y queda crujiente por abajo, no gomosa. Cada horno es un mundo: la primera pizza te dirá si necesita un minuto más o menos.

Con el horno a 250°C (o lo máximo) y la bandeja caliente dentro, desliza la pizza montada sobre la bandeja. Hornea 10-12 minutos, vigilando a partir del minuto 8: el queso debe fundirse y el borde dorarse. Si ves que la base se quema antes de que el queso funda, baja un poco la temperatura y alarga el tiempo.

Mientras la primera pizza se hornea, monta la segunda en otra bandeja o en papel de horno. Al sacar la primera, coloca la segunda inmediatamente: el calor acumulado en la bandeja acelera la cocción. Sirve la primera recién hecha, cortada en porciones, y repite.
Cada nueva receta con su coste por ración calculado a precios de hoy, más las ofertas y bajadas de tu súper. Cocina sabiendo lo que cuesta.
La harina de fuerza de marca propia rinde igual que las premium para esta masa: la proteína es la que importa, y suele estar en el mismo rango. Compra el paquete de kilo, que sale más a cuenta que los de 500 g si vas a hacer pizza a menudo.
La levadura fresca cuesta poco y es la que mejor sube, pero caduca en semanas. Si haces pizza de vez en cuando, la levadura seca de sobre (la de panadero) aguanta meses en la despensa y rinde igual: solo necesitas un tercio de la cantidad.
El tomate triturado en brik suele ser más barato por kilo que el frito en frasco, y para pizza es incluso mejor porque puedes sazonarlo a tu gusto. Si te sobra, congélalo en cubiteras para futuras salsas.
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La pizza casera tiene fama de complicada, pero con una masa directa (sin amasados largos ni fermentaciones de 24 horas) se puede tener lista en menos de hora y media, con ingredientes que se compran en cualquier súper. La clave está en usar harina de fuerza y levadura fresca, que garantizan una masa elástica y con sabor, y en hornear a temperatura máxima para conseguir ese contraste entre exterior crujiente e interior tierno.
Este plato es también de los más económicos que se pueden hacer en casa: los ingredientes básicos (harina, levadura, tomate y queso) cuestan poco, y permite aprovechar restos de la nevera como ingredientes extra. Además, es una actividad ideal para hacer con niños: cada uno monta su propia pizza con sus ingredientes favoritos.
El error más común al hacer pizza casera es cargar demasiado la base con salsa y queso: el exceso de humedad impide que la masa se cocine bien y queda gomosa. La regla es usar una capa fina de tomate y una cantidad moderada de queso, dejando que los ingredientes respiren. Otro truco es precalentar el horno al máximo durante al menos 30 minutos con una bandeja dentro, para que al colocar la pizza reciba un golpe de calor inmediato.
Si quieres una base aún más crujiente, puedes usar una piedra para pizza o una bandeja de hierro fundido. También puedes hornear la masa sola durante 5 minutos antes de añadir los ingredientes, aunque esto alarga el tiempo total. Para los que buscan una opción más saludable, la masa integral es posible sustituyendo parte de la harina de fuerza por harina integral, aunque la textura será más densa.
Criterio aplicado, ingrediente a ingrediente — de quien compara estos productos y sus precios cada día.
Elige harina de fuerza, no la normal: su mayor contenido en proteína (gluten) es lo que da elasticidad y permite que la masa se estire sin romperse. La de marca propia suele tener la misma calidad que las caras, así que no hace falta gastar más.
La levadura fresca (la que venden en cubos en la nevera) da un sabor más auténtico y una subida más fiable que la seca. Compra la cantidad justa: se conserva pocos días, aunque puedes congelarla envuelta en film hasta 3 meses.
Un buen aceite en la masa no solo aporta sabor, sino que ayuda a que la base sea más tierna. No necesitas un AOVE caro para cocinar; uno de marca propia de calidad es suficiente, y la garrafa de 3 litros es la opción más económica si cocinas a menudo.
El tomate triturado en brik es más versátil que el frito porque puedes sazonarlo a tu gusto. Busca uno que tenga pocos ingredientes (solo tomate y sal) y escúrrelo un poco antes de usarlo para que no suelte agua en el horno.
La mezcla de mozzarella y otros quesos que venden rallada para pizza está pensada para fundir bien sin volverse elástica. Si compras mozzarella fresca, escúrrela y sécala bien antes de usarla, y rallala tú mismo para que suelte menos agua.
La masa de pizza sin hornear se conserva en la nevera hasta 24 horas cubierta con film, o en el congelador hasta 3 meses envuelta en bolsa hermética. Para usarla, descongela en la nevera la noche anterior y deja que atempere antes de estirar. Las pizzas ya horneadas se guardan en la nevera en un táper hasta 3 días; para recalentarlas, mejor en sartén o en el horno para que recuperen el crujiente, no en el microondas (las ablanda). Si te sobra salsa de tomate, aguanta 4-5 días en un frasco cerrado en la nevera.
Muy poco: los ingredientes principales (harina, levadura, tomate y queso) son de los más baratos del súper. El coste exacto por ración se calcula en vivo en esta página según los precios actuales de RadarSuper, y puedes verlo en la ficha del plato.
Sí, pero la masa quedará menos elástica y más frágil. La harina de fuerza tiene más proteína, lo que desarrolla mejor el gluten y da una base más crujiente y manejable. Si solo tienes harina normal, puedes mezclarla con un poco de gluten de trigo (si encuentras) o aceptar una textura más tipo pan.
Puedes usar levadura seca de panadero: divide la cantidad por tres (para 25 g de fresca, unos 8 g de seca). Disuélvela en el agua tibia con un poco de azúcar y espera 10 minutos a que espume. La levadura química (tipo Royal) no sirve para esta masa.
Las causas más comunes: la levadura estaba caducada o muerta (el agua muy caliente la mata), el ambiente estaba demasiado frío, o la masa no tenía suficiente humedad. Comprueba que el agua esté tibia (no caliente), deja levar en un lugar cálido (por ejemplo, cerca del horno encendido) y si la masa está muy seca, añade un poco más de agua.
Depende de tu horno, pero a 250°C suele bastar con 10-12 minutos. Vigila a partir del minuto 8: el queso debe fundirse y el borde dorarse. Si tu horno no llega a esa temperatura, hornea a 220°C durante 15-18 minutos, pero la base quedará menos crujiente. Usa una bandeja precalentada para mejorar el resultado.
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Estas recetas nacen de una automatización ideada por Pablo Ruiz Quintero, fundador de RadarSuper, y revisada por él antes de publicarse: un sistema de creación de recetas realistas con inteligencia artificial que trabaja sobre la base de datos de RadarSuper y usa únicamente productos reales de supermercado — con sus precios, sus tablas nutricionales y sus envases. La IA compone; los números los calcula nuestro código y la última palabra es siempre humana.
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Pablo Ruiz QuinteroFundador de RadarSuper
Fundador de RadarSuper, el comparador que observa a diario los precios reales de los supermercados de España, Portugal, Francia y Dinamarca. Pablo ha ideado una automatización revisada de creación de recetas realistas con IA sobre esa base de datos, con productos reales de supermercado — publicada el 2026-09-08, precios actualizados el 2026-09-08.
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