Más barato hoy
0,40 €(0,40 €/kg)
Sal gruesa en Mercadona · 1 kg
Hoy, 10 de junio de 2026, la sal más barato del supermercado es Sal gruesa (Hacendado), a 0,40 € el formato de 1 kg — 0,40 €/kg en Mercadona. El precio mediano entre todas las marcas y formatos es de 0,45 €/kg. Este dato sale de 17 precios reales recogidos en 3 cadenas de supermercados de España.
El precio se mantiene estable en los últimos 30 días (variación del 0,0%), así que no hay urgencia: compra donde te pille mejor de las cadenas baratas de la tabla.
En esta página tienes la comparativa completa de la sal en cada supermercado, los formatos que de verdad compensan por €/kg, la diferencia real entre marca blanca y marca, el histórico diario y las preguntas que más se hace la gente. Todo con datos propios actualizados cada día.
Precio de la sal por supermercado (hoy)
- 🥇
Sal gruesa · 1 kg · 5 referencias
0,40 €/kg
desde 0,40 €
- 2.
Sal gruesa Dia 1 Kg · 1 kg · 4 referencias
0,40 €/kg
desde 0,40 €
- 3.
Sal marina refinada gruesa Carrefour 1 kg. · 8 referencias
0,40 €
desde 0,40 €
La tabla resume la situación de hoy: Mercadona tiene la entrada más barata por €/kg (0,40 €/kg con Sal gruesa). En el otro extremo, en Día lo más barato se va a 0,40 €/kg — una diferencia del 0% solo por elegir súper.
Un matiz honesto: cada cadena tiene un surtido distinto — Mercadona con 5 referencias, Día con 4 referencias, Carrefour con 8 referencias —, así que comparamos siempre por €/kg y te decimos el producto concreto, no un promedio abstracto que nadie puede comprar.
El rango completo de precios por envase va hoy de 0,40 € a 2,79 € entre los 17 productos con precio verificado.
Sal de mesa: los más baratos hoy por €/kg
El ranking de hoy, ordenado por €/kg para comparar de verdad (el precio por envase confunde cuando un formato es el doble de grande que otro):
- 1.Sal gruesa
Hacendado · Mercadona · 1 kg
0,40 €
0,40 €/kg
- 2.Sal fina
Hacendado · Mercadona · 1 kg
0,40 €
0,40 €/kg
- 3.Sal gruesa Dia 1 Kg
Dia · Día · 1 kg
0,40 €
0,40 €/kg
- 4.Sal fina Dia 1 Kg
Dia · Día · 1 kg
0,40 €
0,40 €/kg
- 5.Sal yodada fina
Hacendado · Mercadona · 1 kg
0,45 €
0,45 €/kg
- 6.Sal yodada Dia Dia 1 Kg
Dia · Día · 1 kg
0,45 €
0,45 €/kg
- 7.Sal gruesa para hornear
Hacendado · Mercadona · 2 kg
1,40 €
0,70 €/kg
- 8.Sal fina de mesa
Hacendado · Mercadona · 0,3 kg
0,75 €
2,50 €/kg
- 9.Sal fina Dia 250 g
Dia · Día · 250 g
0,63 €
2,52 €/kg
- 10.Sal marina refinada gruesa Carrefour 1 kg.
Carrefour · Carrefour
0,40 €
- 11.Sal marina refinada fina Carrefour 1 kg.
Carrefour · Carrefour
0,40 €
- 12.Sal marina yodada fina Classic Carrefour 1 kg.
Carrefour · Carrefour
0,44 €
El más barato es Sal gruesa de Hacendado en Mercadona: 0,40 € (1 kg), es decir, 0,40 €/kg. El segundo es Sal fina de Hacendado en Mercadona: 0,40 € (1 kg), es decir, 0,40 €/kg. El tercero es Sal gruesa Dia 1 Kg de Dia en Día: 0,40 € (1 kg), es decir, 0,40 €/kg. El cuarto es Sal fina Dia 1 Kg de Dia en Día: 0,40 € (1 kg), es decir, 0,40 €/kg. El quinto es Sal yodada fina de Hacendado en Mercadona: 0,45 € (1 kg), es decir, 0,45 €/kg. El sexto es Sal yodada Dia Dia 1 Kg de Dia en Día: 0,45 € (1 kg), es decir, 0,45 €/kg.
El séptimo es Sal gruesa para hornear de Hacendado en Mercadona: 1,40 € (2 kg), es decir, 0,70 €/kg. El octavo es Sal fina de mesa de Hacendado en Mercadona: 0,75 € (0,3 kg), es decir, 2,50 €/kg. El noveno es Sal fina Dia 250 g de Dia en Día: 0,63 € (250 g), es decir, 2,52 €/kg. El décimo es Sal marina refinada gruesa Carrefour 1 kg. de Carrefour en Carrefour: 0,40 €. El undécimo es Sal marina refinada fina Carrefour 1 kg. de Carrefour en Carrefour: 0,40 €. El duodécimo es Sal marina yodada fina Classic Carrefour 1 kg. de Carrefour en Carrefour: 0,44 €.
Evolución del precio de la sal: histórico y tendencia
| Fecha | Mediana | Mínimo |
|---|---|---|
| 2026-05-06 | 0,45 € | 0,40 € |
| 2026-05-19 | 0,42 € | 0,40 € |
| 2026-05-30 | 0,45 € | 0,40 € |
| 2026-06-10 | 0,45 € | 0,40 € |
Variación 30 días
+0%
Variación 90 días
+0%
Índice 12 meses (categoría)
+4,9%
Nuestra serie diaria — propia, no estimada — cubre los últimos 34 días con registro. En ese periodo, el precio mediano de la sal se ha movido entre 0,42 € (mínimo, 19 de mayo de 2026) y 0,62 € (máximo, 10 de mayo de 2026), una horquilla del 46%.
La foto reciente: +0,0% en 30 días y +0,0% en 90 días. La tendencia de fondo es estable. A 12 meses vista, la variación media de los productos de esta categoría en nuestro índice es del +4,9%.
Mes a mes, la mediana ha sido: mayo de 2026 a 0,48 €; junio de 2026 a 0,48 €. El balance del periodo es de encarecimiento, algo que conviene tener en cuenta antes de hacer despensa.
¿Para qué sirve esta serie? Para no dejarse engañar: cuando veas un cartel de «oferta», compáralo mentalmente con la mediana del gráfico. Si el precio «rebajado» está por encima de la mediana de los últimos meses, no es una oferta — es marketing.
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¿Qué formato de sal de mesa compensa más?
No todos los envases de sal de mesa salen igual de rentables. Comparando los 4 formatos a la venta hoy por su precio por €/kg, la clasificación es esta:
el formato de 1 kg parte de 0,40 €/kg (Sal gruesa, en Mercadona; hay 6 referencias de este tamaño); el formato de 2 kg parte de 0,70 €/kg (Sal gruesa para hornear, en Mercadona; hay 1 referencia de este tamaño); el formato de 0,3 kg parte de 2,50 €/kg (Sal fina de mesa, en Mercadona; hay 1 referencia de este tamaño); el formato de 250 g parte de 2,52 €/kg (Sal fina Dia 250 g, en Día; hay 1 referencia de este tamaño).
La lectura práctica: elegir bien el tamaño supone hasta un 530% de diferencia por €/kg entre el formato más eficiente (1 kg) y el menos (250 g). La regla general — el envase grande sale más barato por unidad — se cumple la mayoría de las veces, pero no siempre: las promociones puntuales en formatos pequeños pueden invertirla, y por eso este ranking se recalcula a diario.
Precio de la sal cadena a cadena
Precio de la sal en Mercadona
Mercadona tiene hoy 5 referencias de sal de mesa con precio verificado en nuestro radar. La opción más barata es Sal gruesa (1 kg), a 0,40 € — 0,40 €/kg. El precio mediano de la cadena se sitúa en 0,45 €/kg.
Además, su marca propia parte de 0,40 €/kg.
Hoy es la referencia: ninguna otra cadena baja de su precio de entrada por €/kg. Si te pilla cerca, es la compra obvia del día para la sal.
Precio de la sal en Día
Día tiene hoy 4 referencias de sal de mesa con precio verificado en nuestro radar. La opción más barata es Sal gruesa Dia 1 Kg (1 kg), a 0,40 € — 0,40 €/kg. El precio mediano de la cadena se sitúa en 0,42 €/kg.
Además, su marca propia parte de 0,40 €/kg.
En el punto de entrada está prácticamente empatada con Mercadona: con menos de un 2% de diferencia, decide la cercanía o el resto de tu cesta.
Precio de la sal en Carrefour
Carrefour tiene hoy 8 referencias de sal de mesa con precio verificado en nuestro radar. La opción más barata es Sal marina refinada gruesa Carrefour 1 kg., a 0,40 €.
Calidades y tipos de sal de mesa: qué estás pagando
Las familias básicas: sal marina (evaporación de agua de mar en salinas), sal gema o de mina (depósitos geológicos) y sal de vacío (salmuera purificada y evaporada: la fina de mesa, la más pura y uniforme). Todas son cloruro sódico en pureza superior al 97-99%; los matices de minerales traza son reales pero culinariamente marginales una vez disuelta. La sal de mesa lleva antiaglomerante para fluir; la yodada añade yoduro potásico, una fortificación de salud pública con décadas de éxito; la marina sin refinar conserva humedad y oligoelementos.
Donde la diferencia se paga con sentido es en la textura y el momento: la sal gorda para hornear pescados y carnes a la sal o para salmueras; la fina para cocinar y hornear con precisión; las escamas (flor de sal, Maldon y similares) para el acabado en mesa, donde su crujido y disolución lenta sí se perciben. Usar flor de sal en el agua de cocción es tirar dinero; usarla sobre un tomate o una carne a la brasa es exactamente para lo que existe.
Las sales de color venden geología y paisaje: la rosa del Himalaya es sal gema con trazas de hierro que la tiñen, sin ventaja nutricional demostrada y habitualmente sin yodo; las negras, rojas o azules juegan en la misma liga estética. Las ahumadas y aromatizadas sí aportan sabor real (humo, especias) y pueden sustituir ingredientes. La regla del lineal: pagar por textura y por aroma tiene base; pagar por color y relato, no. Y para la salud, la única etiqueta con respaldo institucional es la palabra «yodada».
Dos avisos prácticos de etiqueta: la sal para lavavajillas o descalcificadores no es alimentaria (granulometría y pureza pensadas para máquinas, sin controles de uso alimentario), y las sales de curado con nitritos que usan los charcuteros son producto técnico que no debe confundirse con la sal de mesa. En el extremo contrario, cualquier sal del lineal de alimentación, de la más barata a la más cara, cumple los mismos requisitos sanitarios de pureza: en seguridad alimentaria no hay categorías de sal, solo de marketing. La pureza, aquí, viene de serie.
Por qué sube (o baja) el precio de la sal
La sal es la anomalía de esta sección: una commodity sin mercado global de referencia que afecte a tu bolsillo. La materia prima es prácticamente gratis —España es además gran productora, con las salinas marinas de Torrevieja entre las mayores de Europa y minas de sal gema en Cataluña, Navarra o Cantabria—, y el kilo de sal común cuesta en el súper unas pocas decenas de céntimos. Lo que pagas no es sal: es molienda, secado, antiaglomerante, paquete, transporte y lineal. Por eso su precio ignora olímpicamente las crisis agrícolas que sacuden al resto de la despensa.
Eso no significa que sea inmune a todo: la sal de vacío (la refinada fina de mesa) se produce evaporando salmuera con calor, un proceso intensivo en energía que notó la crisis del gas de 2022, y el transporte pesa mucho en un producto barato y denso. Aquellas tensiones movieron el precio unos céntimos —porcentualmente llamativos, en euros irrelevantes— y se diluyeron después. En la práctica, la sal es el producto más estable de la cesta: su inflación de una década cabe en una moneda pequeña.
El negocio real de la sal está en la segmentación: del kilo básico a la flor de sal, las escamas tipo Maldon, la sal rosa del Himalaya o las sales ahumadas y aromatizadas, el precio por kilo se multiplica por diez, veinte o cincuenta sin que cambie el componente esencial, que es cloruro sódico en pureza altísima. Es la categoría donde el marketing transforma más radicalmente un producto de céntimos en uno gourmet, y donde más útil resulta saber qué diferencia es real (textura, momento de uso) y cuál es estética.
Hay una capa de salud pública con efecto económico: la sal yodada, que cuesta prácticamente lo mismo que la común, es la herramienta recomendada por las autoridades sanitarias para asegurar el yodo de la dieta, y las sales «premium» casi nunca lo aportan. Mientras tanto, la presión sanitaria para reducir el consumo de sodio modera lentamente el volumen del mercado doméstico, algo que la industria compensa precisamente con la gama alta. El IVA de la sal es del 10%, como elaborado fuera de la lista de básicos del 4%: en un producto de céntimos, es la parte más invisible del precio.
Para el comparador de precios, la sal deja una lección de cesta: es el producto donde menos compensa la fidelidad a una marca y donde la marca blanca alcanza la paridad técnica total con cualquier alternativa. Las diferencias entre cadenas existen —céntimos arriba o abajo, formatos distintos— pero el ahorro relevante de esta categoría está en no pagar precios gourmet por usos donde la sal se disuelve y desaparece: en el agua de la pasta, toda sal es la misma sal.
Una perspectiva que pone el lineal en su sitio: la sal alimentaria es una fracción menor del negocio mundial de la sal, dominado por los usos industriales —química, deshielo de carreteras, tratamiento de aguas—. Las salinas españolas exportan a media Europa sal de deshielo y de industria, y esa escala es la que abarata el subproducto que llega a tu cocina. Cuando leas titulares sobre la sal, casi nunca hablarán de tu salero: el mercado que importa económicamente es otro, y tu paquete vive ajeno a él.
El otro movimiento de fondo es sanitario y silencioso: las estrategias de reducción de sodio —reformulación del pan y los procesados, campañas de yodación, etiquetados frontales en varios países— van encogiendo lentamente el consumo doméstico de sal en Europa. Para el mercado es una erosión asumida que la industria compensa con la premiumización (escamas, flores de sal, sales de origen), trasladando el negocio del volumen al margen. El resultado en el lineal es visible: el espacio de la sal común mengua y el de las sales con historia crece, aunque la mayor parte de la cocina real siga haciéndose con la primera.
¿Y las diferencias entre cadenas? Existen y son proporcionalmente grandes —el mismo kilo puede costar el doble según la enseña— pero hablamos de céntimos absolutos, así que la sal nunca justificará un desplazamiento. Su papel en una cesta optimizada es otro: es el ejemplo perfecto para calibrar la política de precios de cada súper en los básicos extremos, esos donde no hay materia prima que excuse nada. Donde la sal es cara sin motivo, sospecha del resto del lineal.
¿Cuándo comprar sal de mesa?
La pregunta del millón: ¿compro ya o espero? Con la tendencia actual (estable) y 0 ofertas activas, nuestra lectura es la siguiente.
Con el precio estable, el factor decisivo son las ofertas puntuales: la diferencia entre comprar «normal» y comprar la oferta verificada de la semana suele superar cualquier movimiento de mercado. Las marcamos cada día en las listas de arriba.
Y un consejo transversal: los folletos semanales son donde las cadenas concentran sus rebajas reales de sal de mesa. Si sigues el folleto de tu súper (te avisamos cuando sale el nuevo), te adelantas a la mayoría de subidas y pillas los descuentos el primer día.
La compra racional es simple: un kilo de sal fina yodada de marca blanca para el día a día (cuesta céntimos y cubre la recomendación sanitaria de yodo), sal gorda si tu cocina la usa (hornos a la sal, salmueras, paella), y como mucho un bote de escamas para el acabado en mesa, que dura meses porque se usa pizca a pizca. Con esas dos o tres referencias está cubierta cualquier cocina doméstica por el precio de un café.
La sal no caduca: es el conservante por antonomasia y las fechas que veas son formalismo del envase o se refieren al yodo, que pierde potencia lentamente con los años (renueva la yodada con uso normal y no pasa nada). Su único problema es el apelmazamiento por humedad: bote cerrado, cuchara seca y, si vives junto al mar, los granos de arroz en el salero siguen funcionando como hace cien años.
Desconfía de los sobreprecios sin función: la sal «marina natural» a precio triple de la de mesa no mejora tu paella, la rosa del Himalaya no aporta minerales relevantes y los molinillos desechables cobran el envase, no la sal (rellénalos). Si quieres invertir un capricho en esta categoría, que sea una buena flor de sal o unas escamas: es la única diferencia que tu mesa notará de verdad, y aun así conviene compararlas por 100 gramos, porque la horquilla entre cadenas y marcas es enorme.
La cuenta anual relativiza cualquier duda: un hogar medio consume dos o tres kilos de sal al año entre salero y cocina, así que la diferencia entre comprarla barata o cara se mide en uno o dos euros anuales… salvo que el salero se llene de sales gourmet, donde la factura se multiplica. La estrategia razonable: kilo de yodada básica para todo, recargas para el molinillo si lo usas (los molinillos desechables cobran el envase cada vez) y el capricho de escamas comprado una vez al año, con la calculadora delante.
Cómo pagar menos por la sal
Primero, compara siempre por €/kg, nunca por precio de etiqueta: es la única forma de detectar formatos-trampa. En esta página lo hacemos por ti cada día — hoy la mejor compra absoluta es Sal gruesa en Mercadona.
Segundo, usa la alerta de precio: pulsa «Avísame si baja», y cuando la sal caiga por debajo del precio actual te llega una notificación. Es gratis y funciona con los mismos datos de esta página.
Tercero, mete la sal en tu lista de la compra de RadarSuper: el plan de compra te dice en qué súper cercano sale más barata tu cesta completa — porque optimizar un producto está bien, pero optimizar la compra entera es donde aparecen los ahorros de verdad.
Y cuarto, pregunta al chat IA cosas como «¿dónde está más barato la sal cerca de mí?» o «¿es buen momento para comprar?»: responde con estos mismos datos, no con opiniones.
Preguntas frecuentes sobre el precio de la sal
¿Dónde está más barato la sal hoy?
Hoy (10 de junio de 2026) lo más barato es Sal gruesa de Hacendado en Mercadona, a 0,40 € (0,40 €/kg). El dato sale de 17 precios verificados en 3 cadenas y se actualiza a diario.
¿Cuánto cuesta la sal de media en España?
El precio mediano entre todas las marcas, formatos y cadenas que vigilamos es hoy de 0,45 €/kg. El rango va desde 0,40 €/kg hasta 2,52 €/kg — por eso comparar antes de comprar marca tanta diferencia.
¿Está subiendo o bajando el precio de la sal?
En los últimos 30 días el precio mediano ha variado un +0% (a 90 días, +0%). La tendencia actual es estable. Puedes ver la serie diaria completa en el gráfico de esta página.
¿Cuánto cuesta la sal en Mercadona?
Hoy, lo más barato de sal de mesa en Mercadona es Sal gruesa (1 kg), a 0,40 € — 0,40 €/kg. La cadena tiene 5 referencias con precio verificado y su precio mediano es 0,45 €/kg. Actualizamos el dato cada día.
¿Cuánto cuesta la sal en Día?
Hoy, lo más barato de sal de mesa en Día es Sal gruesa Dia 1 Kg (1 kg), a 0,40 € — 0,40 €/kg. La cadena tiene 4 referencias con precio verificado y su precio mediano es 0,42 €/kg. Actualizamos el dato cada día.
¿Cuánto cuesta la sal en Carrefour?
Hoy, lo más barato de sal de mesa en Carrefour es Sal marina refinada gruesa Carrefour 1 kg., a 0,40 €. La cadena tiene 8 referencias con precio verificado. Actualizamos el dato cada día.
¿La sal rosa del Himalaya es mejor que la sal común?
No hay evidencia de que lo sea: es sal gema con trazas de hierro que le dan el color, y sus minerales adicionales están en cantidades irrelevantes para la dieta. De hecho, suele carecer del yodo añadido que hace de la sal yodada común una herramienta de salud pública. Su valor es estético —el color en un molinillo de mesa— y como tal hay que comprarla, si apetece. Pagar varias veces el precio del kilo esperando un beneficio de salud es la compra menos fundamentada del lineal.
¿Por qué la sal es tan barata comparada con todo lo demás?
Porque la materia prima es casi ilimitada y su extracción está industrializada desde hace siglos: España, además, la produce en abundancia entre salinas marinas y minas. En el paquete de céntimos que compras, la propia sal es la parte menor del coste frente a molienda, envase y transporte. Esa estructura la blinda contra las crisis agrícolas y climáticas que mueven el resto de la despensa: ni sequías ni cosechas; como mucho, energía y logística la rozan unos céntimos.
¿Qué sal debería usar a diario: yodada, marina, de mesa?
La recomendación sanitaria general en España es sal yodada para el consumo doméstico habitual: asegura el yodo que la dieta moderna no siempre cubre y cuesta lo mismo que la común. Marina o de vacío es indiferente a efectos prácticos una vez disuelta. Las excepciones son médicas (dietas con restricciones concretas: consulta profesional). A partir de ahí, gorda para técnicas que la piden y escamas para la mesa son complementos de cocina, no sustitutos del salero diario.
¿La sal caduca o se estropea?
No: el cloruro sódico es estable indefinidamente y es, de hecho, uno de los conservantes más antiguos de la humanidad. Las fechas del envase son requisitos formales o aluden al yodo de las yodadas, que decae lentamente (con una rotación normal de salero, irrelevante). El único problema práctico es la humedad, que la apelmaza: bote hermético, cuchara seca y el clásico arroz en el salero lo resuelven. Es el producto de despensa más seguro para comprar grande si el precio acompaña.
¿Merece la pena la flor de sal o las escamas tipo Maldon?
Es el único premium de la categoría con diferencia funcional clara: sus cristales crujen y se disuelven lentamente, de modo que sobre un tomate, una carne a la brasa o un buen pan con aceite aportan textura y chispazos de sabor que la sal fina no da. Eso sí: son sales de acabado, no de cocción —en el agua o el guiso, su forma desaparece y con ella todo lo pagado—. Un bote dura meses usándolo bien, lo que reparte su sobreprecio en céntimos por plato.
¿Las sales bajas en sodio sirven para reducir la tensión?
Sustituyen parte del cloruro sódico por cloruro potásico, así que reducen el sodio por pizca y pueden ayudar dentro de una estrategia general, según respaldan estudios amplios. Pero tienen letra pequeña: el potasio extra está contraindicado en enfermedad renal y con ciertos medicamentos, y su sabor metálico no convence a todos. Si hay hipertensión, la decisión es médica, no de lineal. Y la medida más barata sigue siendo la de siempre: menos salero y menos procesados, que son la fuente principal de sodio.
Metodología: de dónde sale este dato
Los precios de esta página se recogen automáticamente cada día de las webs oficiales de las cadenas (Mercadona, Carrefour, Día, Lidl, Alcampo, Aldi y Ahorramás). Para sal de mesa estamos siguiendo 21 productos, de los que 17 tienen precio verificado en los últimos 45 días en 3 cadenas; el dato más reciente es del 10 de junio de 2026.
Para comparar de forma honesta normalizamos cada precio a €/kg usando el tamaño real del envase. Cuando hablamos de «precio mediano» usamos la mediana (el valor central), no la media, para que un formato gigante o un producto premium no distorsionen la foto. Las «ofertas» solo se marcan cuando detectamos una bajada real frente al histórico del propio producto, no cuando lo dice un cartel.
Los precios son los nacionales de la venta online de cada cadena y pueden variar puntualmente en tienda física. Si detectamos un error en un dato, lo corregimos en el siguiente ciclo de actualización (diario). Tienes la metodología completa de RadarSuper, con todos los cálculos explicados, en nuestra página de metodología.
Los precios se recogen automáticamente y los análisis de mercado los revisa el equipo de RadarSuper. Metodología completa en radarsuper.com/metodologia.
Glosario de la sal
- Sal de vacío
- Sal obtenida evaporando salmuera purificada con calor a presión reducida: la fina de mesa, la más pura y uniforme. Proceso intensivo en energía.
- Sal marina
- Obtenida por evaporación solar en salinas costeras, como las de Torrevieja o San Fernando. Puede conservar humedad y trazas minerales.
- Sal gema
- Sal de mina, de depósitos geológicos antiguos. La rosa del Himalaya es una sal gema teñida por trazas de hierro.
- Yodada
- Sal con yoduro potásico añadido: la fortificación recomendada por las autoridades sanitarias para prevenir el déficit de yodo. Cuesta como la común.
- Flor de sal
- Cristales finos recogidos a mano de la superficie de la salina: textura delicada para acabar platos. El gourmet con diferencia funcional real.
- Escamas
- Cristales planos y crujientes (estilo Maldon) para terminar carnes, ensaladas o pan con aceite: se paga la textura, no la composición.
- Antiaglomerante
- Aditivo (E-535/E-536, entre otros) que evita que la sal fina se apelmace. Inocuo a las dosis usadas y ausente en las sales húmedas tradicionales.
- Salmuera
- Disolución concentrada de sal en agua: materia prima de la sal de vacío y técnica de cocina para jugosidad de carnes y conservas.
Otros precios que vigilamos a diario
El precio de la sal es una pieza de la cesta: aquí tienes el resto de básicos de despensa y los dos precios más vigilados de España, con la misma metodología diaria.
Precio del aceite de oliva hoy
Ver comparativa diaria
Precio de los huevos hoy
Ver comparativa diaria
Precio del aceite de oliva hoy
Ver comparativa diaria
Precio del aceite de oliva virgen extra hoy
Ver comparativa diaria
Precio del aceite de girasol hoy
Ver comparativa diaria
Precio del arroz hoy
Ver comparativa diaria
Precio de la harina de trigo hoy
Ver comparativa diaria
Precio de los macarrones hoy
Ver comparativa diaria
Precio de los espaguetis hoy
Ver comparativa diaria