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Subidas de precio

Ves el mismo pack de Fanta naranja y el ticket dice otra cosa: así se explica el cambio de formato que hay detrás

El refresco mantiene marca y sabor, pero el envase cambió: así funciona la reduflación en la compra del supermercado

Pablo Ruiz Quintero4 min de lectura
Pack de Fanta naranja multipack y recibo de compra sobre mesa de cocina con luz natural

El pack de Fanta naranja que siempre compras ahora tiene otro formato de envase, y eso explica el cambio en el ticket del supermercado

Tabla de contenidos(4 secciones)

El pack de Fanta naranja que cargas en el carrito ahora no es exactamente el mismo que hace unas semanas. El sabor sigue siendo el mismo, la marca Fanta igual, pero el envase ha cambiado. Y aunque la cifra final en el ticket puede parecer distinta, el cambio no responde a una rebaja: es un caso claro de reduflación, el fenómeno en el que la cantidad se reduce pero el precio se ajusta de modo que el bolsillo del consumidor siente el cambio.

RadarSuper lo ha detectado cruzando el histórico de precios totales contra el precio por unidad de este refresco. Cuando las dos variables se desacoplan —el precio total baja o se mantiene, pero la cantidad también se reduce— es la señal de que el formato ha cambiado. Eso es exactamente lo que sucede con este pack.

El cambio de formato, explicado

El pack de refresco de naranja ha pasado por una modificación en su estructura de envase. No es un cambio dramático, pero es real: el consumidor que siempre pone la misma marca en el carrito de repente se lleva menos cantidad al mismo precio o parecido. Eso puede sonar a especulación, pero es un patrón que llevan detectando estudios sobre consumo en España durante los últimos años. Los fabricantes no suben el precio visiblemente; directamente reducen lo que entra dentro.

Fanta, como otras bebidas refrescantes, vive en una categoría que es particularmente propensa a estos cambios. Los packs, lotes y multipacks de refresco son los grandes candidatos a sufrir estas modificaciones, porque el consumidor fija su precio objetivo —«me gasto 5 euros en refrescos»— pero el fabricante puede ajustar sin hacer marketing del cambio. La lata o botella individual puede quedarse igual, pero el pack que tiene en la estantería baja de 8 unidades a 6, o de 2 litros a 1,5 litros.

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La reduflación —contracción de «reducción» e «inflación»— es completamente legal. No hay fraude. El envase sigue siendo claramente etiquetado con su peso o volumen; está ahí escrito en la parte frontal. El fabricante no miente. Lo que sucede es que el consumidor, con prisa, carga en el carrito lo que es familiar —la misma marca, el mismo tamaño aproximado— sin fijarse en que el volumen ha bajado o el número de unidades es menor.

Ni siquiera es una práctica nueva. En 2021 y 2022, cuando la inflación global disparó los costes de materias primas y transporte, docenas de marcas pasaron por esto: desde pastas a chocolates, desde galletas a refrescos. Es más fácil que subir el precio, que ahuyenta al consumidor. Así que se reduce la cantidad, se mantiene la cifra en el lineal, y quien paga es quien no está atento a la etiqueta.

La OCU y FACUA llevan años denunciándolo. Para el consumidor medio, el efecto es el mismo: por cada compra, menos producto. Acumulado en un año de compras, es un montante real que sale del bolsillo.

Cómo RadarSuper detecta estos cambios

El dato propio de RadarSuper es el que permite surfacear esto en lugar de quedarse en el ruido. Nuestro sistema rastrea no solo el precio total del producto, sino también el precio por litro, por lata, por unidad mínima de consumo. Cuando el precio total cambia pero el precio por unidad se mueve de forma incoherente —el total baja pero el unitario sube, o ambos bajan de forma que no tiene sentido— es la pista de que ha habido una modificación de formato.

En el caso del pack de Fanta naranja, ese desvío es claro. Los datos históricos de hasta tres años permiten ver que no es un cambio aislado, sino que forma parte de una ola más amplia en la categoría de refrescos de naranja y limón. Esa curva de precio unitario versus precio total es la llave que abre la puerta a entender qué está pasando realmente.

El ticket no miente, pero tampoco explica

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Cuando ves el recibo de la compra, el precio del refresco aparece más bajo o similar al de hace un tiempo. Parecería una buena noticia. Pero si miras la bolsa, pesa menos o cabe menos botellas. El ticket no miente: es lo que pagaste. Lo que sucede es que has llevado menos producto a cambio del mismo —o casi el mismo— dinero. Eso es reduflación pura.

La buena noticia es que, con vigilancia, es posible detectarlo. RadarSuper cruza precios totales con unitarios, y esa información es la que permite entender si lo que cambia en el recibo es realmente una bajada, un mantenimiento de precio, o si te llevas menos mercancía con el mismo esfuerzo de bolsillo. Seguir vigilando esos datos es la mejor forma de no perder de vista lo que cabe en tu carrito.

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Etiquetas:Fanta naranjaReduflaciónCambio de formatoPrecios supermercadosRefresco naranja

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