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El compromiso de precios de Mercadona se nota distinto según el producto, y el aceite y el huevo no van al mismo ritmo

La cadena vincula sus bajadas a las materias primas, pero cada categoría traslada ese movimiento a su propio compás según la realidad de su mercado.

Pablo Ruiz Quintero4 min de lectura
Pasillo de supermercado con estanterías de aceite y huevos, comprador en movimiento desenfocado, iluminación cálida editorial

Mercadona baja precios cuando las materias primas caen, pero aceite y huevos no responden al mismo ritmo: uno se normaliza tras la crisis, el otro depende del clima.

Tabla de contenidos(4 secciones)

La estrategia de Mercadona sobre bajadas de precios es clara en teoría: cuando baja el coste de las materias primas, la cadena traslada ese alivio al consumidor. En la práctica, sin embargo, no todos los productos básicos obedecen el mismo compás. El aceite de oliva y los huevos son el caso más evidente: ambos dependen completamente de lo que ocurra con la oferta agraria, pero sus dinámicas de precios en Mercadona son tan distintas que parecen responder a leyes diferentes.

Esta brecha entre el compromiso de la cadena y la realidad del surtido es lo que explica por qué Mercadona ha bajado el precio de los huevos hasta tres veces en lo que va de 2026, con la última rebaja hace apenas días (29 de julio), mientras que el aceite sigue una trayectoria más errática y menos beneficiosa para el bolsillo.

El huevo: normalización tras la tormenta

Los huevos vivieron 2025 como una crisis. El precio se disparó más de un 31 % interanual, y se convirtieron en uno de los principales culpables del alza en el Índice de Precios al Consumo. Las causas fueron estructurales: enfermedades aviares, retira de granjas, crisis de oferta global. Este año, el mercado se está normalizando. La oferta se recupera, los costes de producción bajan, y Mercadona traslada ese alivio a los estantes con agilidad.

En marzo bajó los precios de múltiples referencias de huevos. En abril lo volvió a hacer, como parte de su estrategia general de descuentos en productos básicos. Y hace cuatro días, el 29 de julio, reiteró la rebaja con una caída de hasta el 5 % en docenas de varios tamaños: medianos, grandes, camperos y super grandes XL. Es un movimiento predecible porque la curva es clara: crisis atrás, normalización adelante.

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Mercadona está diciendo, con cifras, que para ella el ciclo del huevo ya cerró. Y los consumidores lo notan.

El aceite: la vuelta del factor climático

El aceite de oliva vive en otro universo. No tiene una crisis reciente de oferta que se esté resolviendo como el huevo. Tiene, en cambio, toda la volatilidad de un cultivo que depende de la lluvia, la sequía, la helada y la cosecha anual. El precio del aceite se fija en función de la escasez o abundancia de la cosecha y en función de los costes de producción, según datos del sector.

Esto significa que Mercadona no puede bajar precios de aceite de la forma sistemática en que lo hace con los huevos. Un mes el mercado sube, otro cae, depende de factores que están fuera del supermercado. España, siendo el primer productor y exportador mundial de aceite de oliva, no puede desvincularse de esa realidad: cuando el clima es desfavorable en Andalucía o Castilla-La Mancha, el precio sube, y Mercadona absorbe lo que puede, pero no puede hacer desaparecer la realidad de la cosecha.

Por eso el aceite no entra en el ciclo de tres bajadas al año que ve el huevo. Cuando Mercadona rebaja aceite (y lo hace), es porque el mercado mayorista ha dado permiso ese mes en concreto. No es un compromiso de descenso sostenido como el que se ve con los huevos.

La lógica detrás de dos ritmos distintos

A primera vista parece inconsistencia: Mercadona dice que baja precios cuando las materias primas caen, pero luego baja huevos sistemáticamente y aceite solo cuando puede. La explicación es que, aunque la premisa sea la misma (seguir la materia prima), la materia prima de cada producto responde a dinámicas distintas.

El huevo es un producto industrial: se produce en granja, tiene ciclos predecibles de oferta, y cuando la crisis pasa, el sector se normaliza y el precio cae. Es un fenómeno con entrada y salida claras. El aceite es agrícola: nace de una cosecha anual sometida al azar climático, y su precio es más bien un reflejo permanente de la escasez global y la cosecha regional.

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Mercadona no está siendo cínica: está siendo honesta con cada realidad. La bajada de huevos responde a un ciclo que está cerrando. La inercia del aceite responde a factores que no cierra nunca.

Desde el carrito de compra

Para el consumidor, esto se traduce en una lección práctica: el compromiso de Mercadona con los precios depende de lo que el mercado te dé ese día. No todas las categorías bajan al mismo ritmo aunque todas dependan de lo mismo: la realidad de la materia prima. Vigilar esos movimientos es la única forma de saber cuándo el supermercado está trasladando realmente el alivio de costes, y cuándo simplemente responde a la estructura del mercado. RadarSuper mantiene ese radar actualizado cada día.

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Etiquetas:Mercadonapreciosaceite de olivahuevossupermercadosmaterias primasinflación

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