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El precio de la luz vuelve a moverse este martes, y el recibo de casa compite con la cesta de la compra por el mismo sueldo

La factura baja un 19% en septiembre, pero la inflación de alimentos sigue al acecho: un mismo sueldo debe financiar dos frentes de gasto

Pablo Ruiz Quintero3 min de lectura
Factura de la luz sobre la mesa de la cocina junto a un recibo de supermercado, con el frigorífico abierto al fondo iluminado, luz cálida de atardecer

El consumidor español se debate entre dos presiones económicas simultáneas: una factura de luz que se mueve cada mes y una cesta de la compra donde la inflación alimentaria sigue siendo protagonista.

Tabla de contenidos(3 secciones)

La factura de la luz de septiembre acaba de llegar, y aunque las cifras muestren una bajada del 19,3% respecto a agosto, el recibo sigue siendo motivo de suspenso en miles de hogares españoles. Hoy, 16 de septiembre, el precio medio de la electricidad ronda los 0,177 €/kWh, con picos de hasta 0,339 €/kWh en horas de máxima demanda. Pero mientras el consumidor respira algo de alivio en la factura eléctrica, la puerta del frigorífico cuenta otra historia: dentro espera una cesta de la compra donde los precios de alimentos básicos siguen en alza.

Luz en septiembre: bajada que no quieta los nervios

La factura de luz promedio en PVPC para este mes ronda los 53,55 euros, lo que supone una mejora sensible respecto a los 66,44 euros de agosto. Es una bajada notable —casi un 19%— que obedece en parte a la estabilización de los mercados energéticos tras los picos de julio, cuando la crisis en Oriente Medio tensionó los suministros. Sin embargo, comparado con septiembre de 2025 (45,78 euros), la factura de hoy es casi 8 euros más cara cada mes. Eso significa 96 euros extra anuales por una factura que, aunque baje, no regresa a los niveles de hace uno o dos años.

El precio de la electricidad tiene culpables conocidos: el IVA pasó del 5% en 2023 al 21% actual, y el gravamen especial sobre la electricidad recuperó su tasa general del 5,11% desde junio. Son decisiones fiscales que, aunque no son de hoy, tienen efectos concretos cada vez que se pasa la tarjeta en el punto de recarga o se mira el consumo de las 14 a las 15 horas (la más barata, a 0,047 €/kWh) frente a las 21 a las 22 (la más cara, a 0,339 €/kWh).

Alimentos: la inflación que no desaparece

Mientras se negocia en los mercados eléctricos europeos, dentro de casa ocurre algo parecido al juego de las sillas: el precio de lo básico sigue en movimiento. La inflación de alimentos en España se mantuvo en el 3,20% en febrero de este año, y aunque no hay cifra consolidada para septiembre, los productos de primera necesidad —pan, leche, aceite de oliva, huevos, frutas, verduras, legumbres— siguen bajo presión.

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El culpable también es tributario: en enero de 2025 se acabó la rebaja del IVA a alimentos básicos que había estado vigente. Ahora, esos productos están gravados al 4%, frente al 2% anterior. Significa que el pan de cada día, la leche del desayuno y el aceite con el que se cocina tienen cada uno un pequeño sobreprecio instalado. No es millonada en una sola compra, pero multiplicado por 52 semanas se convierte en un gasto estructural.

Dos facturas, un mismo sueldo

El drama está en la simultaneidad. Un hogar medio español no elige entre pagar la luz o comprar comida: paga ambas cosas, y ambas cosas compiten por el mismo sueldo. Si a eso se suma que la energía sigue cara (aunque baje), que los alimentos tienen impuestos más altos, y que el salario medio no acompaña ese ritmo de incrementos, el resultado es una brújula presupuestaria desajustada.

¿En qué súper sale más barata la compra este mes?La comparativa completa con precios reales de todas las cadenas, actualizada a diario.

La bajada de la electricidad en septiembre es bienvenida, sin duda. Pero es la clase de alivio que llega a tiempo parcial: dura un mes, tal vez dos si los mercados se portan bien. Mientras tanto, la cesta no baja. El consumidor se convierte en un contable de obligaciones fijas que pesan diferente cada semana, y cada mañana que mira el frigorífico o abre la factura digital es una pequeña negociación con su bolsillo sobre qué es imprescindible y qué se puede dejar.

Este martes, cuando se despierte para encontrar que el precio de la luz ha vuelto a moverse, probablemente mirará también el ticket de la compra del día anterior. Ambos números crecen con lógicas distintas, aceleradas por impuestos distintos, pero el efecto es idéntico: el sueldo vale menos. RadarSuper sigue vigilando estos movimientos en tiempo real, cruzando precios de producto a producto, cadena a cadena, para que el consumidor al menos sepa dónde está el ahorro cuando puede haber.

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Etiquetas:electricidadalimentosinflaciónpresupuesto familiarcesta de la comprafactura de la luzIVAIPC

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