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El IPC de los alimentos marca el paso de la cesta, y casi doscientos productos de Mercadona con años de historial dicen si lo siguen

Ciento ochenta y nueve referencias vigiladas históricamente revelan cómo la inflación afecta de forma desigual a cada categoría del carrito

Pablo Ruiz Quintero3 min de lectura
Carrito de compra con productos de Mercadona en caja, ticket de compra visible

RadarSuper cruzó el IPC de alimentación del INE con el histórico de 189 productos de Mercadona. El resultado muestra qué categorías suben con la inflación y cuáles resisten.

Tabla de contenidos(4 secciones)

RadarSuper monitoriza desde hace años casi doscientos productos de Mercadona de todas las categorías: aceite, lácteos, pan, embutidos, frutas, bebidas, congelados. Cada uno tiene un historial de precios de meses o años según la antigüedad de nuestra cobertura. El Índice de Precios de Consumo (IPC) de Alimentación que publica el INE cada mes sigue el comportamiento promedio de la cesta. Cruzar nuestro dataset con ese indicador revela una verdad incómoda: no todos los productos suben al ritmo de la inflación, y algunos se quedan atrás.

El IPC de alimentación es un árbitro imparcial. Sube o baja según el comportamiento agregado de los precios en el mercado. Si el IPC sube un 2% en un mes, significa que la media de lo que pagamos por comer ha aumentado ese porcentaje. Pero dentro de esa media se esconden diferencias: productos que responden rápido a la inflación, otros que resisten, algunos que bajan cuando el indicador sube.

Cómo mide RadarSuper esta desviación

Nuestro catálogo de 189 referencias de Mercadona representa un corte vertical de la cesta de la compra actual. No son todos los productos de la cadena (serían miles), sino una muestra curada: marcas con presencia estable, categorías clave del gasto diario, referencias que los españoles compraban hace años y siguen comprando hoy.

Cada producto lleva un histórico. Algunos tienen datos de hace tres años, otros de hace dieciocho meses. Eso permite cruzar la evolución de cada línea de precio individual contra la curva del IPC alimentación del mismo período. El resultado no es una predicción, sino un retrato: qué pasó con cada producto mientras el indicador general se movía.

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Así emergen patrones. Las frutas y verduras, volátiles por naturaleza, a menudo desconectan del IPC porque dependen de cosechas y logística. Los lácteos y embutidos suelen alinearse más con el indicador. El aceite de oliva es un caso aparte: en períodos de crisis de oferta, puede duplicar su precio mientras el IPC apenas sube tres puntos.

Lo que revelan los datos cuando se cruzan

Cuando juntamos el histórico propio contra el IPC, vemos que la mayoría de productos acompañan al indicador con una variación de ±3 a ±5% en períodos de un año. Es la norma. Pero fuera de esa banda ocurren cosas interesantes.

Algunos productos bajan mientras el IPC sube: las marcas de distribución, los congelados de bajo coste, ciertos aceites refinados. Estos productos se benefician de economías de escala o de decisiones de la cadena de mantener márgenes comprimidos. Son los que «resisten» la inflación porque, en la ecuación de Mercadona, no pueden permitirse perder cuota de ese segmento.

Otros suben mucho más de lo que el indicador general mostraría. El atún en lata, el café molido, la mantequilla: ahí los fabricantes trasladan presiones de coste más rápido. No hay tanto espacio para negociar con la distribución, y el consumidor absorbe la inflación de forma más cruda.

Por qué importa este cruce para tu carro

El IPC te dice si la comida se está encareciendo o abaratando, pero no te dice qué le está pasando a lo que realmente compras. Tu carrito no es el IPC: es una mezcla de hábito, precio y disponibilidad.

Si en los últimos meses el IPC subió un 1,8% pero tus productos habituales subieron un 4%, es porque tu cesta está sesgada hacia categorías que están presionadas de verdad. O si compras marcas que absorben más presión que las del promedio. Cruzar eso contra nuestro histórico de 189 referencias permite saber en qué punto del espectro comprador estás.

Mercadona gestiona esos 189 productos y otros miles. Cada variación de precio responde a tensiones distintas: presión del fabricante, competencia con otras cadenas, decisión editorial propia de márgenes. El IPC es el promedio; los productos, la verdad granular.

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Seguir el pulso

RadarSuper publica el histórico de cada producto vigilado. Cualquiera puede ver la trayectoria de precios de un producto desde el primer día en que lo empezamos a rastrear. Ese histórico es tuyo: úsalo para comprobar si lo que ves en Mercadona hoy es un repunte nuevo, una estabilización o un retorno a precios vistos hace meses.

El IPC de alimentación volverá a cambiar el próximo mes. Cuando lo haga, nuestros 189 productos seguirán contando su propia historia al lado.

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Etiquetas:IPCMercadonacesta de la comprainflaciónprecios

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