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El folleto del súper se ha vuelto la lectura fija de cada semana en muchas casas: sus ofertas no siempre dicen lo que parece

Las segundas unidades, los packs y los precios por kilo conviven con tácticas que pueden confundir al consumidor sobre el ahorro real

Pablo Ruiz Quintero3 min de lectura
Folleto de supermercado abierto en una mesa de cocina junto a una lista de compra y una taza de café, luz natural de la mañana

El folleto del supermercado es hoy una lectura semanal obligada en muchas casas españolas. Pero no todas las ofertas que promueve resultan lo que aparentan a primera vista.

Tabla de contenidos(3 secciones)

Cada semana llega a los buzones y las bandejas de entrada un papel —o una imagen escaneada— que resume lo que un supermercado quiere que compremos. El folleto se ha ganado un lugar fijo en la cocina, pegado en la nevera o guardado en una carpeta del móvil. Muchas personas lo revisan antes de hacer la compra, buscando aprovechar las ofertas. Pero ese folleto, que parece estar hablando en plata, usa un lenguaje más complejo de lo que los consumidores esperan leer.

Los investigadores de organizaciones como FACUA llevan años documentando un patrón: los supermercados no mienten descaradamente en sus anuncios, pero sí saben cómo confundir. Las segundas unidades, los packs de varios productos y los precios subrayados en amarillo comparten espacio con tácticas que requieren una lectura cuidadosa para detectarlas.

Segundas unidades y packs: la oferta que no siempre existe

Uno de los formatos más comunes es la promoción "segunda unidad al 50%" o similar. El mecanismo suena simple: compras dos productos y pagas menos por el segundo. Pero hay un detalle que muchos consumidores pasan por alto: ese descuento puede no resultar más barato que comprar los productos sueltos en su precio habitual.

Ocurre cuando el supermercado ha subido discretamente el precio base de los artículos en los días previos a la promoción. De repente, la "oferta" te permite pagar lo que pagabas hace una semana por uno, solo que ahora pagas por dos unidades rebajadas. El titular del folleto promete ahorro, pero el ticket final no refleja esa promesa.

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Lo mismo sucede con los packs. Varios productos reunidos en una bolsa o caja promocional prometen conveniencia y descuento. Sin embargo, si divides el precio total entre las unidades, el precio por kilo o por producto individual puede ser idéntico —o incluso más caro— que comprando cada artículo por separado en su precio normal. El folleto destaca la foto atractiva del pack, no la cifra que debería estar visible: el precio por unidad.

El cartel amarillo que no siempre significa ahorro

Los carteles de oferta en el lineal juegan con el mismo efecto visual. Un precio tachado —supuestamente el precio anterior— y uno nuevo debajo prometen un descuento. Pero si ese precio "anterior" nunca existió en ese supermercado, o si lo estuvo solo durante unos días como trampolín para la promoción, el consumidor ha caído en lo que FACUA describe como publicidad engañosa.

Un patrón común es que el precio indicado en el folleto no coincida con el que marca la báscula cuando pesas el producto, o con el que aparece en la pantalla de caja. Pequeñas diferencias —céntimos que nadie reclama en el momento— se acumulan a lo largo del ticket. Si un consumidor pasa la compra cada semana, esas "pequeñas" diferencias acumuladas a lo largo de un mes representan dinero real que creía que iba a ahorrar.

Cómo leer el folleto de verdad

Para evitar estas trampas visuales, el consumidor necesita convertirse en su propio auditor. La recomendación de OCU y FACUA es clara: antes de entrar en caja, verifica el precio por unidad de medida. Si el folleto anuncia una oferta en un pack, divide el precio total entre el número de artículos o kilos. Compáralo con el precio por kilo del mismo producto vendido suelto. Si la cifra en el carrito es menor, la oferta es real. Si es idéntica o mayor, el folleto ha ganado con el formato, no con el precio.

Otro gesto tan simple como guardar el folleto es tu prueba legal. Si el precio que pagues no se ajusta a lo publicado, tienes derecho a reclamar. Los supermercados no pueden argumentar "errores tipográficos" ni "existencias limitadas" para incumplir lo que anuncian en su publicidad oficial. El folleto es tu contrato.

¿En qué súper sale más barata la compra este mes?La comparativa completa con precios reales de todas las cadenas, actualizada a diario.

Finalmente, y aunque el folleto destacue ciertos productos, vale la pena cotejar esos precios "oferta" con lo que cuesta el mismo artículo en otras cadenas. A veces, lo que el folleto vende como oportunidad es simplemente el precio estándar que ya pagabas en otra parte. RadarSuper rastrea esas variaciones semana a semana, permitiéndote ver cuándo un producto toca fondo real y cuándo el folleto solo está reordenando números que ya conoces.

*Esta información se basa en advertencias publicadas por organizaciones de defensa del consumidor como FACUA y OCU, que documentan prácticas comunes de publicidad engañosa en supermercados españoles.*

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Fuentes consultadas

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Etiquetas:folletossupermercadosofertasengaños publicitariosdefensa del consumidor

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