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Los alimentos que más bajan de precio este verano en el súper, del aceite a los tomates: hay ahorro donde casi nadie mira

Aceite, tomates y frescos de temporada registran movimientos a la baja en estos meses de abundancia agrícola

Pablo Ruiz Quintero4 min de lectura
Aisle de frescos en supermercado con tomates en cajas, botellas de aceite de oliva al fondo, iluminación natural cálida

El verano trae consigo un fenómeno que casi no se menciona: algunos de los alimentos que más presionan el carrito bajan de precio cuando la cosecha es más generosa. RadarSuper monitorea ese cambio.

Tabla de contenidos(4 secciones)

Agosto es el mes en el que la compra en frescos tira menos de lo habitual. No es casualidad. La abundancia estacional de tomates, pimientos, calabacines y otros cultivos de verano presiona los precios a la baja en los lineales. Y ese efecto se replica en categorías como el aceite: durante el verano, antes de la cosecha de otoño, las botellas de los tipos más populares suelen costar menos.

RadarSuper detecta estos movimientos en su histórico de tres años de precios. El fenómeno es real, medible y comprensible: cuando hay cosecha, hay oferta, y cuando hay oferta sin demanda urgente, el precio cede. Este patrón es tan predecible que permite anticipar cuál será el mejor momento para cargar el carrito con determinadas categorías.

Aceite más accesible en estos meses

El aceite de oliva tiene un ciclo bien marcado: la cosecha principal en España llega entre octubre y diciembre. Hasta entonces, el stock de temporada anterior sigue en lineal de los supermercados. Y es precisamente en agosto cuando ese aceite —las botellas de 1 litro o los garrafones de 5 litros— alcanza sus precios más bajos del año.

La razón no es un descuento comercial puntual, sino simple economía de mercado: la demanda cae en verano, cuando menos gente hace guisos calientes y la cocina se vuelve más ligera. Al mismo tiempo, las bodegas necesitan deshacerse del stock de la campaña anterior antes de recibir la cosecha nueva. En cadenas como Mercadona, este movimiento se ve claro en el histórico de RadarSuper: el mismo aceite virgen extra que en estos días de agosto es más accesible costará notablemente más cuando llegue la demanda de invierno y la cosecha nueva.

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No es un ahorro espectacular en una compra aislada, pero sumado al carrito a lo largo de varias semanas, suma.

Los frescos que resuelven la compra

Lo más evidente es el tomate. Julio y agosto son el pico de la cosecha de tomate en España. El kilo de tomate de rama en el supermercado es significativamente más barato en agosto que en enero o febrero, cuando hay que importar o tirar de stock refrigerado. El cambio es notable para una categoría que está presente en prácticamente cada compra.

Pasa lo mismo con otros frescos de verano: pimientos, berenjenas, calabacines, judías verdes locales. RadarSuper vigiló la evolución de estos productos durante los últimos años: hay un patrón tan sólido que es predecible. Agosto es el mes en el que la bandeja de pimientos de Mercadona o Carrefour toca su mínimo. Lo mismo ocurre con las judías verdes frescas que vienen de la huerta española.

Este fenómeno es tan regulado por la estación que los supermercados lo tienen cartografiado. En agosto lanzan campañas en esas categorías precisamente porque saben que la materia prima les llega más barata de proveedores. El cliente ve una promoción; detrás hay una reducción real de coste de origen.

Por qué el carrito pesa menos en verano

No es solo que ciertos productos bajen. Es que el grueso de la compra de frescos, que ya ocupa un peso importante en el ticket durante el resto del año, se abarata de golpe en esta época. Un carrito típico de verano, enfocado en ensaladas, tomates para gazpacho, frutas de temporada (melones, sandías, melocotones) y verduras crudas, pesa menos en euros que el mismo carrito en invierno, dominado por patatas, cebollas, ajos y verduras de almacén que se mantienen caras todo el año.

El efecto es visible en el histórico de RadarSuper: el ticket de frescos en agosto cuesta notablemente menos que el de abril o mayo. No es que fallen datos ni sea una percepción: es que el mix de compra cambia radicalmente, y el mix de verano es más barato.

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La tentación es ir al supermercado en agosto y dar por hecho que "todo es barato". Pero no todo: algunos alimentos suben o se mantienen estables. El café molido, las harinas, los cereales, los conservados importados siguen con precios similares. Los precios del lácteo apenas fluctúan. Los alimentos congelados importados siguen caros.

El patrón real —y aquí es donde los datos históricos de RadarSuper cuentan— es que solo algunos sectores muy concretos se mueven con la estación. Saber cuáles son y cuándo llegan permite afinar la compra: no es lo mismo ir al súper sin saber que el tomate estará barato que planear deliberadamente las comidas sabiendo que es el mes para llenar la nevera de frescos y ahorrar en esa sección.

El radar de precios permite comparar mes a mes, cadena a cadena, y entender no solo cuánto cuesta un producto hoy, sino cuánto costará en septiembre o cuánto costaba hace un año. Con ese contexto histórico, el carrito se vuelve más predecible y la compra, más estratégica.

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Etiquetas:aceitetomatesfrescosveranoprecios supermercadosahorro

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