Pagas más por un sello en la etiqueta sin saber qué garantiza: así funcionan el DOP y el IGP en los lineales del súper
DOP e IGP son sellos europeos con reglas diferentes. Descubre qué garantiza cada uno y por qué cambia el precio en el lineal.

Las siglas DOP e IGP aparecen en quesos, aceites y embutidos del súper, y no todas las etiquetas con sello dicen lo mismo.
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Las siglas DOP e IGP aparecen en quesos, aceites y embutidos del súper desde hace años. A veces están en una pequeña etiqueta roja, otras en dorado, y no todas tienen el mismo significado ni el mismo precio. Pagas más por ellas, pero ¿qué te garantizan realmente? La respuesta es menos obvia de lo que parece, porque dentro de esos dos sellos europeos hay reglas distintas y niveles de control diferentes.
Qué garantiza un sello DOP
DOP significa Denominación de Origen Protegida. Es la certificación más estricta de las dos. Un queso, un jamón o un aceite con DOP debe cumplir una regla simple pero exigente: todas las fases de producción —desde la materia prima hasta el producto final— deben ocurrir en una región geográfica específica. No vale comprar leche de fuera y hacer el queso dentro. Todo el proceso, sin excepción, en el mismo sitio.
La Unión Europea define qué regiones tienen derecho a cada DOP. El Queso Manchego, el Jamón Serrano de Huelva, el Aceite de Oliva Virgen Extra de La Rioja: cada uno tiene un territorio asignado. Una vez que cruzas la frontera de esa zona, pierdes el derecho a usar la etiqueta. Las inspecciones son frecuentes y rigurosas. Si un productor incumple, pierde la certificación.
Ese nivel de control tiene un coste. Y ese coste se refleja en lo que ves en el lineal: un queso con DOP cuesta típicamente entre un 30 y un 50 % más que su equivalente sin certificación. ¿Vale la pena? La industria arguye que la garantía de origen justifica el precio. Tu billetera dirá otra cosa.
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Qué diferencia hay con IGP
IGP significa Indicación Geográfica Protegida. Es un paso menos estricto. Con IGP, no todas las fases de producción tienen que ocurrir en la región. Basta con que al menos una de ellas sea relevante —típicamente la transformación final o el envejecimiento— ocurra allí.
Ejemplo práctico: un Jamón Serrano con IGP puede usar cerdos nacidos fuera de la región asignada, siempre que el sacrificio y el curado ocurran dentro. Un Queso Ibérico con IGP puede usar leche de fuera, siempre que la elaboración sea local. La regla es más flexible, lo que permite a más productores acceder a la certificación.
El precio también refleja esa diferencia. Un producto con IGP cuesta más que uno sin certificación, pero menos que su equivalente DOP. Hay menos garantía, pero hay cierta garantía.
Por qué existen estos sellos
Ambas certificaciones nacen de una intención legítima: proteger la calidad de productos tradicionales y evitar que cualquier empresa en cualquier lugar copie el nombre y el método. En los años 90, cuando se crearon, esto tenía sentido: había muchos aceites falsos y quesos imitados.
Hoy, la función es más comercial. Los sellos son un argumento de venta. Pecan, embutidos y quesos italianos con DOP conquistaron el mercado español en la última década porque los consumidores aprendieron a asociar DOP con calidad y tradición. RadarSuper vigila esos precios, y la pauta es clara: cuando aparece el sello rojo de DOP o el dorado de IGP, el precio sube.
Es legítimo. Si un productor invierte en cumplir reglas más estrictas, tiene derecho a cobrar más. Pero el consumidor debe saber qué está pagando. No es lo mismo «origen garantizado» (DOP) que «producto elaborado en la región» (IGP).
Cómo identificarlos en el lineal
El sello DOP es rojo con letras blancas. El de IGP es dorado o marrón con letras oscuras. Ambos están regulados por la Unión Europea, así que en cualquier supermercado español los verás igual. No hay variantes «falsas» porque la certificación es oficial.
¿En qué súper sale más barata la compra este mes?La comparativa completa con precios reales de todas las cadenas, actualizada a diario.Lo que sí puede haber es confusión. Algunos productos llevan un sello de «Indicación Tradicional Garantizada» (ITG), que es otra cosa más: no se refiere a origen geográfico, sino a método tradicional. Está regulado de forma distinta. No pagues más por confundir una etiqueta con otra.
La recomendación es simple: lee la etiqueta. Si está ahí el sello rojo (DOP) o dorado (IGP), ya sabes el nivel de control que el productor ha aceptado y, por tanto, por qué estás pagando más. No es un truco de marketing, es la regla del juego. Lo importante es saberlo antes de meter el producto en el carro.
RadarSuper monitoriza categorías enteras de quesos, embutidos y aceites para detectar cuándo cambian los precios. Si vigilas una marca específica semana a semana, verás cuándo se actualizan las etiquetas o cuándo la cadena introduce una variante con certificación distinta. El lineal cambia más de lo que piensas.
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