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Detrás de cada marca blanca hay una fábrica con nombre conocido, y el envase deja pistas que casi nadie se para a leer

El código de lote y la marca de identificación sanitaria son reales; esto es lo que de verdad dicen y en qué productos aparecen

Redacción de RadarSuper1 min de lectura

Redactada con IA a partir de nuestros datos, con criterios y supervisión de Pablo Ruiz Quintero. Cómo hacemos RadarSuper →

Primer plano de manos que dan la vuelta a un paquete de marca blanca para leer la etiqueta trasera, pasillo de supermercado desenfocado de fondo.

Cada envase lleva pistas reales sobre su fabricante, pero no todas significan lo que parece. Esto es lo que de verdad obliga la ley a mostrar.

Tabla de contenidos(4 secciones)

El código de lote, obligatorio en todo alimento envasado

El Real Decreto 1808/1991 obliga a que todo producto alimenticio envasado lleve una marca de lote, precedida por la letra «L» salvo que se distinga claramente de otras menciones del etiquetado. Identifica el conjunto de unidades fabricadas o envasadas en circunstancias prácticamente idénticas, y permite a las autoridades rastrear el origen de un producto, aunque no es un dato pensado para que el consumidor identifique por sí mismo, sin más gestiones, el nombre de la empresa.

La marca de identificación sanitaria, solo en productos de origen animal

El óvalo con «ES» y un número que muchos asocian a cualquier marca blanca es, en realidad, la marca de identificación sanitaria, y solo es obligatoria en productos de origen animal (carne, lácteos, pescado), según AESAN. Ese número forma parte del Registro General Sanitario de Empresas Alimentarias y Alimentos (RGSEAA), una base de datos pública: con los buscadores que ofrece la propia web de AESAN se puede consultar a qué empresa corresponde.

El nombre del operador, en el Reglamento europeo de etiquetado

El Reglamento (UE) n.º 1169/2011 sobre información alimentaria obliga a indicar en el envase el nombre o la razón social y la dirección del operador responsable del alimento —fabricante, envasador o, en su caso, importador—. Esa dirección, no un supuesto NIF siempre visible, es el dato que con más frecuencia aparece en la parte trasera del envase.

Qué hacer con esta información

¿En qué súper sale más barata la compra este mes?La comparativa completa con los precios de las cadenas que los publican online, actualizada a diario.

Girar el envase y leer el nombre y la dirección del operador, y —si el producto es de origen animal— el número de la marca de identificación sanitaria, es lo único que de verdad permite rastrear, con los buscadores públicos de AESAN, quién fabrica una marca blanca.

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Etiquetas:marca blancalectura etiquetatransparencia supermercadocompra inteligenteenvase

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