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Comparar el precio del mismo producto en Mercadona, Carrefour y Día no es tan simple como parece, y hay trucos que ahorran de verdad

Misma marca, distinto formato y peso: descubre por qué el precio total miente y cómo el precio por unidad revela la verdad

Pablo Ruiz Quintero3 min de lectura
Compradora comparando etiquetas de precios en el lineal del supermercado, analizando formato y cantidad

Comparar el precio de un producto en tres supermercados es más complejo de lo que parece. El mismo yogur, café o conserva puede venir en distintos formatos y cantidades, ocultando diferencias reales que se pagan en caja.

Tabla de contenidos(4 secciones)

Cuando entras en un supermercado para comprar, crees que la misma marca y producto cuestan lo mismo. Suele no ser verdad. Un envase de 450 gramos de atún en lata cuesta 2,85 € en Mercadona, pero en Carrefour quizá sea el de 220 gramos a 1,80 €. El precio total no te dice nada sin la cantidad. Y esa es precisamente la trampa.

RadarSuper vigiló durante los últimos meses cómo los supermercados principales ajustan el tamaño de los envases mientras mantienen precios similares o incluso más altos. Es lo que el sector llama reduflación: pagar lo mismo o más por menos producto. Una práctica legal, pero que el consumidor español apenas conoce.

Las trampas del formato

Los supermercados ofrecen el mismo producto en presentaciones distintas. No es casual. Cuando subes al lineal de Carrefour y ves una botella de aceite de 1,5 litros, su precio por litro es diferente al de la botella de 5 litros en Día. Ambas son la misma marca. Ambas están a la vista. Pero el consumidor se deja llevar por el precio total más bajo sin calcular qué cuesta realmente cada unidad.

Esto sucede con productos tan comunes como la leche, el café molido, los refrescos o las conservas. El supermercado sabe que la mayoría de la gente basa su decisión en el precio que ve en la etiqueta roja, no en el cálculo mental de cuántos céntimos cuesta el litro o el kilogramo.

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Hay otro engaño que tarda más en detectarse: cambios de peso sin cambio de precio. Hace tres meses era un paquete de 500 gramos; hoy es de 450 gramos. El precio sigue igual o ha subido. Solo quien mira la etiqueta pequeña lo ve.

El precio por unidad es la clave

Para comparar de verdad, necesitas el precio por unidad: céntimos por litro, por kilogramo o por 100 gramos. Es el único número que no miente. Suena evidente, pero casi ningún comprador lo calcula en el lineal. Y los supermercados lo saben.

En España, la ley obliga a mostrar el precio por unidad en la etiqueta (el famoso campo que figura justo debajo del precio total). Pero ese texto es pequeño, no destaca, y está en un rincón de la etiqueta. Si comparas tres marcas distintas o formatos del mismo producto, leerlo en el lineal es incómodo.

RadarSuper centraliza esa información. Cuando detecta que el mismo producto, de la misma marca, varía en peso o volumen en diferentes cadenas, calcula automáticamente el precio por unidad. De esa manera, el consumidor accede al dato que realmente importa sin buscar en cinco etiquetas distintas ni hacer divisiones en la cabeza.

La reduflación no es ilegal. Una marca puede cambiar el tamaño de su envase cuando quiere, y el supermercado puede cobrar el precio que decida. El resultado es que pagas lo mismo o incluso más dinero en total, pero llevas a casa menos producto.

Este fenómeno se acelera durante periodos de inflación de costes. En lugar de subir visiblemente el precio (arriesgándose a perder clientes), la marca reduce el contenido. El precio total permanece estable o crece poco, así que el consumidor no percibe bien el daño en su bolsillo. Pero sí lo sufre: a fin de mes, su cesta de la compra cubre menos comidas.

El INE no mide reduflación directamente (es un dato cualitativo difícil de rastrear a escala nacional), pero el fenómeno está documentado en estudios europeos de la OCU y FACUA. En España, se detecta sobre todo en categorías de marca propia (como Hacendado en Mercadona) y en marcas consolidadas de bebidas y lácteos.

Cómo detectarla y defenderte

¿En qué súper sale más barata la compra este mes?La comparativa completa con precios reales de todas las cadenas, actualizada a diario.

La mejor defensa es la información. Antes de hacer la compra, consulta el precio por unidad y compáralo entre cadenas. Si un producto que compraste hace tres meses ahora tiene menos cantidad al mismo precio, es reduflación. Si varía entre supermercados, el dato bruto te engaña.

RadarSuper rastrea cambios de formato en el histórico de precios: cuando detecta que una variante ha perdido 50 gramos de peso pero el precio se mantiene o sube, lo identifica automáticamente. Así el consumidor puede tomar decisiones informadas: cambiar de marca, comprar el tamaño que verdaderamente da mejor relación, o aceptar la subida de coste real que paga.

La próxima vez que comparas precios entre Mercadona, Carrefour y Día, mira siempre el peso o volumen. Si es distinto, calcula (o consulta el etiquetado obligatorio de precio por unidad). Ese número, no el total, es lo que de verdad llena tu nevera.

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Etiquetas:Precios supermercadosReduflaciónComparativa de preciosTrucos de compraPrecio por unidad

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